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La crisis política generada en Honduras a raíz del golpe de Estado en contra del presidente Manuel Zelaya ha tenido como constante la restricción a la libre expresión. “En Honduras, las libertades han sido severamente castigadas, perseguidas y censuradas”, detalla María Pía Matta, presidenta de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias para América Latina y el Caribe (AMARC-ALC). 
Medios golpistasLa desvirtualización de la información en los medios hondureños ha tenido secuelas graves para la población, la presidenta de la AMARC-ALC asume que “el hecho se debe a que gran parte de los dueños de los medios de comunicación forman parte del bloque golpista”. En entrevista para Zócalo, Matta puntualizó que en las misiones que realizó al país centroamericano, la primera, en agosto, y la segunda en septiembre, constató que “existe no sólo en Honduras, una impronta que recorre toda América Latina y el Caribe y se trata de la tremenda concentración de los medios de comunicación, tanto de la prensa escrita, como la radio y la televisión en manos de poderosos empresarios”. La periodista chilena se refirió a una investigación del periódico hondureño El Libertador, que muestra la participación que existe entre los sectores golpistas en Honduras y la mayoría de los medios de comunicación del país, tal es el caso de “el señor Rafael Ferrari que maneja un promedio de 40 canales de televisión y radio. Jorge Canahuatti que dirige el diario El Heraldo y La Prensa. Además de las familias Facussé, que también administran medios de comunicación, entre ellos, el diario La Tribuna, estos sectores golpistas son los más conservadores de la sociedad hondureña y también los más ricos del país”. Operar bajo censuraPese a la fuerza del Estado en su lucha por acallar a los medios afines a Zelaya, éstos han tenido una importante participación respecto de la cobertura de la información. De acuerdo con la presidenta de la AMARC-ALC fue inexplicable entender como ante un mismo hecho dos periodistas podían dar cuenta de dos realidades totalmente diferentes. “Creo que eso se debe al convencimiento de algunos periodistas de que la autocensura funciona, el miedo a perder el trabajo es muy grande, basta recordar que Honduras es el segundo país más pobre de América Latina después de Haití, por tanto, no existen muchas ofertas laborales, además, es un lugar donde el periodismo no se puede ejercer en todas partes”. Pía Matta detalla que en Honduras no existe una legislación favorable a los medios comunitarios y durante el golpe de Estado, “las radios comunitarias han jugado un papel muy importante para la difusión de la información frenando así el cerco informativo impuesto por el régimen golpista”. La presidenta de la AMARC-ALC relató que durante su estancia en el país centroamericano, entre el 17 y 24 de septiembre, las emisoras comunitarias como Radio Trasparencia, Radio Marcala, Radio Progreso, entre otras, fueron víctimas permanentes de amenazas de toda índole. Hecho que ha provocado que ciertas emisoras comunitarias hayan decidido “incluso autocensurarse”. La periodista destacó que hay otros factores que han impedido la cobertura de la información, como “cortar la energía eléctrica. Los equipos de transmisión han sufrido muchas dificultades y severos daños. A esto hay que añadir la manipulación de internet, la interferencia en las líneas telefónicas e, incluso, la obstrucción de las comunicaciones vía celular y SMS”. El regreso de Zelaya El retorno de Manuel Zelaya a Honduras, acogido por la embajada brasileña desde el 21 de septiembre, intensificó las medidas represivas contra los medios. Como respuesta a la entrada del presidente depuesto a ese país, el gobierno de Roberto Micheletti emitió el 27 de septiembre, el decreto CM-M-016-2009, restringiendo garantías individuales a la población en general y coartando en diversas formas la libertad de expresión. La presidenta de la AMARC-ALC opinó que estas acciones han provocado una recesión importante en materia de libertad de expresión. Matta resalta que “antes de que entrara el presidente Zelaya a Honduras, muchos medios de comunicación fueron bloqueados en la frontera con El Salvador. La prensa fue impedida para ingresar al territorio hondureño, en ese sentido el panorama se vuelve dificultoso, sombrío, complicado y tiene como principal víctima a las mujeres y hombres más pobres de Honduras, pues se les restringe la información”. Radio Globo y Canal 36 El régimen de Micheletti se ha encargado de lesionar severamente la libertad de expresión no sólo de la prensa, sino de la sociedad hondureña. Medidas como el cierre de Radio Globo y Canal 36 impidieron que la sociedad hondureña se enterara de lo que sucedía en su país. De acuerdo con la presidenta de la AMARC-ALC, el decreto del gobierno de facto ha sido claro, pues el principal objetivo de acallar a estos medios fue evitar “la voluntad pública de un grupo de medios de comunicación que no es afín con el proceso de tergiversación de la voluntad popular que se ha producido en Honduras”. Afirmó que “el gobierno golpista cerró Radio Globo y Canal 36, después de emitir el decreto que autorizaba suspender a los medios que atentaran contra la paz, el orden público y la dignidad de los funcionarios durante 45 días. La disposición fue derogada el 5 de octubre pero antes de su declinación esta permitió el cierre de ambos medios que permanecieron suspendidos durante 22 días, ambos regresaron al aire el 19 de octubre tras la publicación de la derogación de la disposición en el diario oficial La Gaceta”.
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